18 de septiembre de 2026 · Proyectos
Del 12 al 18 de septiembre hemos recibido en Etiopía a la Dra. Beatriz Ramos Solano y a María Valero Gil, del Grupo de Biotecnología de la Interacción Planta-Microbioma de la Universidad CEU San Pablo.
Su visita marca un momento clave dentro de nuestro proyecto «Uso de Rizobacterias (PGPR) para Mejorar la Seguridad Alimentaria en Gimbichu, Etiopía», que desarrollamos con el apoyo de Fundación «la Caixa» en el marco de su Convocatoria Cooperación Internacional 2025.
Durante los últimos meses, el equipo del CEU ha trabajado en España con bacterias beneficiosas capaces de favorecer el crecimiento de cultivos como el garbanzo y la lenteja.
Tras estudiar 20 cepas y seleccionar seis, parte de ese trabajo ha llegado ahora hasta Gimbichu.
Una de las bacterias seleccionadas viajó hasta Etiopía liofilizada y, ya aquí, ha sido reactivada y cultivada en los laboratorios del Bio and Emerging Technology Institute (BETin).
Mientras tanto, nuestro equipo ha preparado en Gimbichu dos parcelas experimentales, una de garbanzo y otra de lenteja, divididas en 30 subparcelas.
En ellas vamos a comparar cinco tratamientos: tres bacterias beneficiosas (una procedente de España y dos etíopes) y dos controles, cada uno repetido tres veces.
La aplicación comienza antes incluso de sembrar.
Las semillas se recubren con una fina capa que contiene las bacterias beneficiosas. Cuando entran en contacto con la tierra húmeda y comienzan a germinar, los microorganismos colonizan sus raíces.
A partir de ahí queremos comprobar si esta relación ayuda a las plantas a aprovechar mejor los nutrientes del suelo, crecer con más fuerza y responder mejor frente a situaciones como la sequía o determinadas enfermedades.
Durante los próximos meses seguiremos de cerca su evolución y compararemos los resultados obtenidos en cada tratamiento.
Pero el proyecto no se queda en las parcelas.
Durante esta visita también trabajamos con agricultores y agricultoras de Gimbichu para explicar de forma sencilla qué son los biofertilizantes y cómo pueden utilizarse.
Además, 12 mujeres de la comunidad participarán en una actividad práctica con plantas de garbanzo tratadas de tres formas distintas: solo con agua, con bacterias cultivadas en medio líquido y con bacterias preparadas en polvo para disolver en agua.
La idea es muy sencilla: ver con sus propios ojos las diferencias entre unas plantas y otras.
Lo más importante es que este conocimiento no se quede en el laboratorio. La transferencia de tecnología consiste en conseguir que la investigación llegue a la sociedad y, en este caso, a las familias agricultoras de Gimbichu.
María Valero Gil
Con este proyecto trabajamos con unas 85 familias agricultoras de Gimbichu, 640 personas en total, 328 de ellas mujeres. Nuestro objetivo es mejorar la productividad y resiliencia de sus cultivos, reducir la dependencia de insumos químicos y fortalecer las capacidades de la comunidad.
Este proyecto es posible gracias a la participación científica de la Universidad CEU San Pablo y BETin, y al apoyo de Fundación «la Caixa».
Seguimos trabajando para que la investigación llegue al terreno y se traduzca en soluciones útiles para las familias de Gimbichu: cultivos más resistentes, suelos más sanos y una agricultura más sostenible.
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